Blog de Luisa Cuerda

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20.7.12

POR QUÉ YA NO ESCRIBO EN MI BLOG


La primera razón cronológicamente hablando, para qué vamos a engañarnos, es que ya no tengo el compromiso quincenal de enviar al periódico mis artículos. Este blog nació para eso, para colgar en él los artículos que me compraba El Mundo Diario de Valladolid. Entonces (y ahora tampoco) la sección de Valladolid del periódico El Mundo no tenía edición digital, y me hacía ilusión que me leyeran los amigos y la familia.
Cuando cesó mi colaboración con el periódico me propuse continuar escribiendo artículos para el blog. Coincidió eso, hace algo más de un año, con el comienzo del movimiento 15M del que siempre me he mostrado decidida partidaria, y con el nacimiento oficial de Mettacuento, el proyecto del que soy coautora junto con el ilustrador Manel Rouras. Así que en este cuaderno se han alternado de forma maravillosa las llamadas a la desobediencia civil con anuncios de cuentos acerca del amor incondicional hacia todos los seres.  Dos caras de la misma moneda en los tiempos oscuros.
Sin embargo, hace ya un tiempo que no escribo artículos de opinión, o que, como mucho, pongo algún enlace. Y me gustaría explicar por qué, seguramente como colofón a este blog que comencé hace ya más de seis años y también porque, a pesar de ser una bloguera arisca y poco considerada que rara vez contesta los comentarios, tengo 63 seguidores de los cuales solo 5 son de mi familia. Estas líneas son, sobre todo, para ellos.

No escribo más en mi blog, más allá de cualquier otra razón, porque se está instalando en mí cada vez con más fuerza la certeza de que ya está todo dicho. Mi blog no nació, como tantos excelentes blogs, para ser un cuaderno intimista, ni para compartir cosas que me gustan, mostrarme a los demás o ayudarles explicando cosas que sé hacer. Mi blog no nació para colgar en él mis trabajos literarios. Yo escribía artículos dando mi punto de vista acerca de mi entorno en una época en la que todavía no era evidente que la guerra había llegado hasta nuestras ciudades alegres y confiadas.

Era una época cercana en el tiempo, y, sin embargo, muy lejana en la conciencia. No somos quienes solíamos ser, lo sepamos o no. Nos guste o no nos guste. Hay cosas que ya no pueden hacer gracia, hay actitudes que ya no nos podemos permitir, hay inconsciencias, frivolidades y dejaciones que comienzan a ser inaceptables. Como un electrón excitado, estamos a punto de cambiar de órbita. Y las palabras de más (las que se dicen, las que se escuchan, las que se intercambian a todas horas) son muchas veces un lastre que nos impide mirarnos hacia dentro para encontrar allí la acción justa.

Y sí, hay palabras que tal vez deban ser dichas. Pero no para buscar partidarios. Basta ya de santones, de declaraciones emotivas de viejas o de nuevas glorias que se repiten ad nauseam mientras seguimos perdiendo el tiempo extasiados con ellas. Basta ya de nombres prestigiosos refrendando obviedades en PPSs enviados en horas de oficina. Basta ya de hacerse un curriculum. Hay palabras que tal vez deban ser dichas (una vez más) para dejar una pista en el camino. Palabras que quedan ahí, como piedras anónimas para quien quiera entenderlas y se atreva a hacerlas suyas. No son nuevas, aunque siempre serán originales.

Está todo dicho. Ahora toca comenzar a hacer algo. Algo más de lo que se hace. Algo que nunca se ha hecho mas que aisladamente, porque si se hubiera hecho en masa (como ahora debe hacerse ya ineludiblemente porque el momento fue ayer), si alguna vez en la historia se hubiera llevado a cabo, no seríamos esta humanidad doliente ni habitaríamos una tierra herida. Tenemos miles de mapas para ponernos en camino, pero no llegaremos a ningún sitio mientras sigamos discutiendo cuál es el mejor o pretendamos usar todos el mismo.

Andar no consiste en pasar el dedo por un papel en el que está dibujada la trayectoria. Para andar no hay como andar. Y para dar el primer paso no hay como recurrir a la profunda dignidad que yace, más o menos enterrada, en cada uno de nosotros.

Porque si la rescatamos del cúmulo de debilidades, mentiras, cobardías y sumisiones que la cubren, descubriremos en ella, además, la dignidad de los que nos rodean. Y entonces las palabras altruismo, solidaridad, felicidad, coraje, confianza, libertad, amor… todas esas palabras de las que hablamos tanto para ponerlas a nuestro servicio, cobrarán un sentido vivencial y se convertirán en actos concretos, pequeños, humildes, anónimos e indestructibles. Porque pondremos nuestra acción al servicio de los conceptos que expresan esas palabras. Cada uno hará su parte. La que nadie más que él o ella puede hacer. Y bastará con eso.

Simple y difícil. Requiere silencio exterior e interior. Requiere pensar con los circuitos cerebrales propios del ser humano que viene, no del mamífero evolucionado que aún somos. Requiere actuar con una sabia inocencia indestructible, es decir, sin miedo. Requiere dejar de opinar.

Por eso ya no escribo en mi blog.





14.6.12

CIEs, esa vergüenza

Reproduzco el artículo que hemos colgado en Mettacuento sobre los CIEs, esa vergüenza. La ilustración es de Manel Rouras.



Hay momentos en los que es bueno reprimir el imperioso deseo de exponer nuestras ideas (y a cada uno las suyas les parecen excelentes y dignas de ser expresadas). Porque a veces, si nos precipitamos a hablar sin haber observado, escuchado o percibido cuidadosamente, no podemos ver todas las facetas del prisma, no apreciamos las sutilezas que un asunto posee, ni los colores intermedios entre el blanco y el negro que son, en muchas ocasiones, los que determinan el fin último o la intención de ambas opciones. Hay opiniones que es mejor dejar reposar para que el tiempo perfile los claroscuros y sedimente las arenas de nuestras proyecciones personales. Hay gritos que deben ser pospuestos a la elaboración de una información rigurosa y serena.

Y hay momentos en los que hay que expresar alto y claro nuestras ideas. En los que hay que opinar de manera firme y rotunda. En los que hay que gritar de inmediato para no ser cómplices de actos que degradan a la humanidad a la que todos pertenecemos. Hay asuntos tan burdos que no caben sutilezas, prismas cuyas facetas muestran el mismo terrible escenario, lugares que solo son oscuros, arenas movedizas que susurran al oído palabras-trampa como “no cabemos todos”, “es por tu seguridad”, “son diferentes”.

No hay ninguna razón para que un ser humano maltrate a quien está indefenso frente a él. No hay ninguna razón para que le niegue su auxilio, le humille o le atemorice. No la hay. La ambición, la avaricia y la desconsideración hacia los demás han dibujado, milenio a milenio, un mundo dividido en ricos y pobres. El miedo y la ignorancia han construido lugares donde los segundos son internados para tranquilidad de los primeros. Algunos de esos lugares, aquí y ahora, se llaman Centros de Internamiento de Extranjeros.

Allí están, privados de libertad, que es una pena aplicable solo mediante una sentencia por delitos tipificados, personas extranjeras en situación ilegal, es decir, "sin papeles", lo que constituye una falta administrativa sin más. Muchas de esas personas, a pesar de no tener papeles, residen en España desde hace mucho tiempo y han conseguido con mucho esfuerzo y a base de pasar por muchos abusos laborales (precisamente por su condición "ilegal") una precaria pero regular posición, una modesta felicidad y una cierta dignidad cara a su entorno. Cosas que importarían si quienes aplicasen esas leyes degradadas que desde hace un tiempo brotan como moho tuviesen una brizna de humanidad en lugar de un cerebro sometido al miedo y a la avidez. Los CIEs son una cosa mal hecha ab initio, porque se concibieron desde la más absoluta ignorancia e ineficacia. Por eso en su interior continúan abusos concretos que se suman al gran abuso de que existan. Por eso están dirigidos y gestionados por seres humanos que aceptan degradarse haciéndolo. Por eso, no tienen más arreglo que su desaparición.

Aunque los tenemos cerca, existe la tentación de mirar a otro lado. Es terriblemente perturbador asumir que personas como nosotros (es decir, con la misma aspiración a ser felices) son tratados como indeseables porque se considera que están sobrando. Es muy incómodo reflexionar sobre qué significa «sobrar». Da vértigo reconocer que ignoramos qué extraña conjunción de circunstancias nos ha instalado en el lado de la fortuna y hasta cuándo durarán. Sangra el corazón cuando te identificas con una de esas personas de las que te enseñan a desconfiar y a la vez que descubres su dignidad, descubres también su amargura y su impotencia.

Pero hay que vencer esa tentación de mirar hacia otro lado. Hay que gritar hasta conseguir aquello por lo que gritamos. Hay que vivir compartiendo mínimamente la enorme carga que soportan nuestros hermanos. Hay que acompañarles como sepamos, como podamos, en su amargura y su impotencia para recordarles la dignidad que otros les niegan. Hay que hacerlo y hay que hacerlo ya. No hay ningún pretexto para no hacerlo. 

24.5.12

METTACUENTO. OCTAVO CUENTO MORAL


«El dolor no tiene nada que ver con poder hablar o saber leer, con andar derecho o a cuatro patas, o con que tus orejas sea puntiagudas o estén pegadas a los lados de tu cabeza. No tiene nada que ver con que tu piel sea lisa o esté cubierta de pelo, de plumas o de escamas. Con que respires aire por los pulmones o agua a través de branquias, o con que tengas boca o pico. El dolor es el dolor. Y cuando duele, uno siente miedo, tristeza y desesperación. Sobre todo si está solo y no puede hacer nada por librarse de él.» 

Octavo CUENTO MORAL: ALGO EN COMÚN

20.5.12

HERIDA Y ENFERMA


He vuelto, por unos días, a vivir en mi ciudad. Me resulta curioso y sorprendente cómo Madrid sigue siendo mi ciudad después de treinta años de no habitarla, teniendo en cuenta que yo no soy de esas personas que se sienten madrileñas, que echan de menos Madrid, que guardan de ella, en la distancia un recuerdo embellecido y nostálgico. No pienso en Madrid cuando estoy fuera. Pero cuando vuelvo a ella siento que respiro el aire que me es propio.

En la Puerta del Sol, subidos a la cera, hay furgones de la Policía Nacional. Muchos furgones. Alrededor, están los guardias de azul. Algunos adoptan la posición de descansen, ese gesto de piernas abiertas y brazos atrás a falta de armas que llevar en las manos (de momento). Otros dan paseos cortos o hablan entre ellos, pequeños corrillos de tres. Es triste y doloroso ver la puerta del Sol ocupada de esa manera ominosa e indigna. No hay nada que justifique la invasión de la policía en un espacio ciudadano que no está en peligro. «Es por lo del 15M», me dice alguien. En ese «lo» cabe toda la mentira, la manipulación mediática, el populismo de los que nos gobiernan, la cobardía, la ignorancia y el egoísmo de quienes viven en mi ciudad. He leído en algún periódico que los vecinos de Sol se sienten amenazados por las concentraciones de «indignados». Nunca hemos estado más amenazados que ahora, cuando bandas de holgazanes violentos, cebados por indignos gobernantes, se acomodan en las esquinas obstruyendo la precaria felicidad de quienes van superando como pueden las otras violencias institucionales. Por la mañana, en la avenida de Pablo Iglesias, casi a la altura de Bravo Murillo, vi cómo cinco dotaciones de la Policía Nacional reducían a una mujer joven que gritaba en el suelo y la metían en uno de los coches. Me acerqué a preguntarles qué pasaba. «Ha dado una bofetada a alguien, está drogada». Poderosas razones, caso de que sean esas, para matar moscas a cañonazos. Otros policías tomaban declaración a dos hombres que estaban a la puerta de una discoteca. Después, ellos me dijeron que la chica había entrado allí a agredirles. Todo tan raro. Ella, mientras los guardias la metían en el coche, les insultaba con todo el repertorio habitual; y de pronto les dijo algo que me martillea desde entonces en la cabeza como una verdad esencial: «¡Qué asco me dais!». Es la primera vez que presencio una cosa así. Por eso, intento no reprocharme demasiado no haber hecho otra cosa que quedarme mirando mientras me estrujaba la cabeza pensando qué podía hacer. Hoy, veinticuatro horas más tarde, pienso que tal vez hubiese podido preguntar dónde la llevaban, pedir que me dejaran hablar con ella por si quería que llamase a alguien… se me aparecen todos los fantasmas de los desaparecidos en esos países que mirábamos como bárbaros y que hoy nos expulsan de su economía mientras nosotros vendemos a cachitos nuestras empresas para que puedan seguir cobrando su sueldo sin recortes los que usurpan el aire que respirábamos en las plazas, respaldados por guardias armados que les protegen solo a ellos. Mientras volvía a mi barrio en el 51 veía lo que un cronista de la Villa y Corte definiría como alegre bullicio primaveral del pueblo de Madrid. Y, en cada esquina, hasta dejar atrás la Puerta de Alcalá, un furgón de la policía.

Nunca, hasta ahora, he echado de menos vivir en mi ciudad. Pero ahora, por primera vez desde que me fui, siento deseos de volver a ella y estar presente en el oprobio de los furgones de la policía, en el dolor y la dignidad indignada de unos pocos (cada vez más), en la cobarde indiferencia de muchos (cada vez menos). No soy de esas personas de patria chica, de localismos, de fervores hacia el sitio en el que, por puro azar, viene uno a este mundo. Pero, de manera misteriosa y aguda, a despecho de mis conveniencias y posibilidades, he sentido de pronto un poderoso deseo de quedarme en Madrid. Porque es mi ciudad, y está herida y enferma. 

17.5.12

...Y FLAVIA SE QUEDÓ




 «... pero era tal el entusiasmo que vibraba en la trompita de Flavia, era tan puro el aire que movían sus alas transparentes, que moviendo con fuerza las suyas, lanzó un entusiástico y estentóreo "NOS QUEDAMOS"».
 

Esperamos que os haya gustado, conmovido, divertido, hecho pensar... y, como siempre, valoramos y agradecemos cualquier opinión o sugerencia. Gracias por habernos acompañado, a nosotros y a Flavia, en esta nueva aventura. 

Hasta pronto, un afectuoso saludo.

15.5.12

FELIZ CUMPLEAÑOS, 15M

Mientras en los despachos se desdicen hoy de lo que aseguraron ayer, lo que se dijo en la calle hace un año es ahora más válido que nunca. Las mentiras mutan, las verdades permanecen.

¡Feliz cumpleaños, 15M!





METTARTÍCULOS, EL BLOG DE METTACUENTO

"Uno de los hechos que se dan como indiscutibles es que el adolescente adoptado ha de afrontar la herida causada por el abandono de sus padres biológicos, lo cual es verdad, pero no es toda la verdad. Porque la herida del abandono no es privativa de los niños que han sido expresamente abandonados por sus padres." (Adopción y adolescencia:cuestión de enfoque. )

Ya hemos abierto el blog de Mettacuento, que se llama METTARTÍCULOS (¡claro!). En él iremos tratando más en profundidad los temas generales de Mettacuento. Hemos comenzado con una entrada sobre adopción y adolescencia. Como siempre, agradeceremos mucho vuestros comentarios.

3.5.12

ACERCA DE IBERIA



Son muchas las veces que he alertado de que la envidia es, además de una psicopatología y un pecado, una necedad. Es la envidia, más que otras muchas cosas, la que ha impedido que los asalariados cierren filas a favor de los asalariados; y por tanto, es la envidia la que nos ha traído hasta aquí. A pesar de eso, sigue habiendo gente que no se entera. Para ellos, especialmente, estos vídeos. 





DONDE SE OBSERVAN DE CERCA LAS GRANDES VENTAJAS QUE UN TERREMOTO EN EL TERRAPLÉN REPORTA AL CLAN DE LAS ARAÑAS


Esta entrega de nuestro folletín de primavera es especialmente ilustrativa. Por desgracia.







«Y en efecto, no pasó mucho tiempo antes de que desde las alturas comenzasen a descolgarse las arañas, al tiempo que los escorpiones, en formación impecable, llegaban a la zona damnificada y se situaban en torno a ella impidiendo salir o entrar a cualquier insecto. Mery la avispa, entonces, se elevó sobre el zapato e hizo desesperadas señas; al instante, una araña y cinco escorpiones entraron y dispusieron lo necesario para el salvamento y seguridad de todos los insectos de la OIS, llevándose de allí, a pesar de sus gritos y protestas, a los pocos terrapleneros que aún quedaban refugiados por los rincones.»


Sexta entrega de LA AVENTURA SOLIDARIA DE LA MOSCA FLAVIA FLY

18.4.12


«Le habían dicho a Flavia en todos los tonos que no se fiase de nadie que no fuese de la organización. Le habían advertido especialmente sobre los belicosos saltamontes. Sabía que estaba desobedeciendo todas las ordenes y saltándose todos los consejos. Pero el dolor y la sinceridad que se desprendía de aquel insolente saltamontes, pudo más que su ya de por sí escasa sensatez. Acercándose a una distancia prudencial, se sentó sobre un pequeño plástico, plegó sus alas y escuchó.»


12.4.12




«El ciervo volante había comenzado a cantar con una preciosa voz de bajo y más allá, las hormigas salvajes cargaban con sus pertenencias. Todo era tal y como Flavia lo había soñado tantas veces, de modo que si en aquel momento se hubieran tenido que volver al Invernadero, solo el recuerdo de esos momentos le hubiera bastado para satisfacer sus aspiraciones de una vida distinta. Tal era el candor de la pequeña Flavia. Sin embargo, y a despecho de tan conmovedora inocencia, la aventura, la auténtica aventura que le estaba destinada a Flavia Fly, comenzaba apenas.»


10.4.12

YA ESTÁ ABIERTA LA TIENDA DE METTACUENTO


Después de la aventura editorial en la que nos habéis acompañado, os comunicamos con gran alegría que ya está abierta la tienda de Mettacuento.

Además de "en las mejores librerías", donde ya están llegando, podéis comprar los cuatro primeros CUENTOS DE METTACUENTOentrando directamente en nuestra página: (http://www.mettacuento.com/tienda.php)

Nos hemos quedado satisfechos del trabajo realizado, agradecidos a quienes nos acompañan en él, exhaustos y, por un momento, vacíos, y por tanto preparados para recibir los resultados y entrar en la siguiente fase de nuestra aventura. En ella, vosotros tenéis un importante papel.



5.4.12

FLAVIA FLY, SEGUNDA ENTREGA




«Como todos los seres anatemizados por la gran mayoría de la sociedad, Freddy tenía pocos pero apasionados partidarios. Junto con ellos había constituido un grupo tremendamente radical que estaba en contra de toda colaboración con los Enclaves Desfavorecidos. «¡Dejadles en paz!» era no solo su lema sino el sorprendente nombre de su organización, que sostenía, entre otros infundios, que la razón de la ayuda altruista de la Organización de Insectos Solidarios no era otra que la de dulcificar, al tiempo que favorecer, la explotación de los insectos pobres por parte de los organismos financieros de la República Entomocrática Libre.»


 SEGUNDA ENTREGA de LA AVENTURA SOLIDARIA DE LA MOSCA FLAVIA FLY.

Para los que acabáis de llegar a Mettacuento, os recordamos que, mientras esperáis las entregas de Flavia Fly, podéis leer nuestros folletines de otoño e invierno o descargaros gratuitamente nuestros CUENTOS MORALES.

Un abrazo y felices vacaciones,




1.4.12

HUELGA


Nací y me eduqué en las postrimerías de una dictadura, y seguramente por eso la palabra «huelga» significa para mí no solo un derecho inalienable sino también un cierto deber de apoyarla por parte de las personas que, aún no sintiéndose directamente concernidas por el conflicto, se beneficiarían de las conquistas sociales que la huelga persigue. Ese «cierto deber», expresión casi poética, es tan sutil como relativo y tiene mucho que ver con la manera que cada uno tenga de relacionarse con los demás, con su sentido de pertenencia a unas estructuras a las que aporta y de las que recibe, con su grado de integración del concepto de solidaridad, ese mandato genético para la supervivencia de las especies más sofisticadas y, en definitiva, con su desarrollo moral como ser humano. En ese sentido, una huelga general refleja siempre la moral de una sociedad, y no solo en cuanto a valores, sino también en cuanto al estado anímico de la misma.

Es cierto también que, como persona nacida y educada en las postrimerías de una dictadura, la palabra «sindicato» significaba para mí «defensa de los postulados de los trabajadores» aunque hace ya muchos años que esa palabra ha pasado a ser sinónimo de mafia, corrupción y estafa. Hoy, además, significa carencia absoluta de vergüenza, porque los que ahora vociferan en la cabeza de las manifestaciones, sobreactuando como los comediantes ramplones que son, esos mismos, son los que han ido vendiendo a sus compañeros año tras año, concesión tras concesión hasta reducirles a este estado.

Y dado que los dirigentes de los sindicatos son seres humanos compatriotas y contemporáneos nuestros, y por tanto hijos de este tiempo y de esta sociedad, mi reflexión se orienta hacia el desarrollo moral del entorno en que vivimos. Es decir, a  por qué estamos en este punto desastroso habiendo tenido mecanismos para evitarlo  y por qué caminos hemos llegado a la degradación de esos mecanismos, que otros consiguieron para nosotros entregando a cambio su vida.  En ese aspecto, estoy cada vez más segura de que, en todos los años de bonanza que han precedido a la crisis, hemos ido desperdiciando todas y cada una de las cuantiosas ocasiones que hemos tenido de enriquecernos moralmente, de aumentar nuestra educación en general y nuestro civismo en particular, de construirnos como seres maduros y responsables, de abrir nuestra percepción para tomar conciencia de unos cambios sobradamente anunciados y que llegarían, como están llegando, de manera inevitable; en definitiva, de estar preparados.

Probablemente por haber nacido y haberme educado en las postrimerías de una dictadura, creo que el esfuerzo, la disciplina, la sobriedad, el altruismo y el entusiasmo a toda prueba son las únicas maneras de construir una sociedad más justa, más libre y más amable que la que cualquier dictadura, sea militar o financiera, puede proporcionarnos. Sin embargo, también estoy cada vez más segura de que la oportunidad de construirnos como personas íntegras ya se ha terminado. Y que lo que nos queda ahora es hacernos cargo de lo que nos corresponde:

Tenemos unos dirigentes que se perecían por mandar a cualquier precio y que ahora son unos mandados.
Tenemos unos sindicatos que en cada una de sus negociaciones han vendido a los trabajadores y que ahora que se acabó el dinero hasta para sobornarles, los utilizan para seguir negociando (es decir, si tienen suerte, para seguirlos vendiendo).
Tenemos una ciudadanía que se manifiesta o no se manifiesta únicamente en función de sus simpatías o antipatías políticas o de su puntual situación económica; una ciudadanía que hoy entiende que su huelga debe ser respetada y mañana volverá a echar baba contra los pilotos porque con su huelga (la de ellos)  «les estropean las vacaciones».
Tenemos un ambiente festivo y familiar en las concentraciones y manifestaciones ciudadanas que me hubiera parecido maravilloso hace quince años, cuando nadie salía a la calle a manifestarse contra los primeros abusos porque «a ellos» todavía no les tocaba, pero que ahora me hace pensar que la mayor parte de mis conciudadanos todavía no se han dado cuenta cabal del punto en el que estamos.
Tenemos episodios de violencia callejera narrados con voz contrita y reprochona por los locutores de televisión con una corrección política que excluye el análisis…
…Porque no tenemos ya capacidad de análisis en una sociedad de eslóganes, de censuras y autocensuras, de visceralidad y de bandos trasnochados.

Contra lo que pueda parecer, esa sensación de inevitabilidad ante lo que se avecina me parece una buena noticia y me llena de paz. La cualidad de «inevitable» absorbe y neutraliza los calificativos de «bueno» y «malo» y despoja de sentido ese «me apetece» o «no me apetece» que ha sido desde hace ya demasiado tiempo el Norte de la brújula de nuestra desnortada e inmerecidamente opulenta sociedad. Porque, tal vez porque he nacido y me educado en las postrimerías de una dictadura, soy enormemente optimista respecto a las posibilidades que se nos abren cuando la mano que nos oprime el cuello o que nos exprime la sangre nos da ya por muertos.

Y es que es entonces, justo cuando es inevitable vernos a nosotros mismos como hemos evitado hacerlo mientras hemos podido, cuando podemos saber con certeza dónde estamos, qué queremos y con qué contamos para empezar. Y para empezar solo hacen falta ganas, justamente esas que faltan cuando sobra de todo; las mismas que aparecen cuando desaparece todo lo demás.


30.3.12

Primavera en METTACUENTO





«Los zánganos, a través de lo que dictaban a los moscones correveidiles, solían marcar las líneas generales de pensamiento de la comunidad entomocrática, siendo los pulgones los encargados de guardar a buen recaudo las provisiones que las abejas y las hormigas obreras se encargaban de recoger. En medio de estos dos poderes, la vida de los insectos como Flavia Fly transcurría en tal abundancia de bienes y de aburrimiento que muchos, como ella, sentían cada vez más la imperiosa necesidad de repartir con los más desfavorecidos una y otra plusvalía.»


Para los que acabáis de llegar a Mettacuento, os recordamos que, mientras esperáis las entregas de Flavia Fly, podéis leer nuestros folletines de otoño e invierno o descargaros gratuitamente nuestros CUENTOS MORALES.


Esperamos que disfrutéis con todo ello.

22.3.12

PRÓXIMAMENTE EN METTACUENTO, FOLLETÍN DE PRIMAVERA


¿Cómo iba a imaginar la pequeña Flavia Fly que, más allá de su Invernadero natal, en el peligroso y fascinante Terraplén, iba a encontrar no solo la aventura que buscaba sino también su destino? 

¿Cómo iba a imaginar que las cosas no son siempre lo que parecen? 

¿Cómo iba a suponer siquiera dónde estaba el peligro, dónde el altruismo y dónde la felicidad?

Próximamente hablaremos de la Organización de Insectos Solidarios, de «los primos» y sus inquietantes costumbres alimenticias, de la astuta Mery la avispa y del misterio que envuelve a Freddy la cucaracha. Y entre saltamontes y escorpiones, zánganos y pulgones, termitas soldado y mariquitas fortachonas, analizaremos la génesis de la República Entomocrática Libre y descubriremos alguna historia de amor nacida del caos. Un folletín de primavera donde cualquier parecido con la realidad no es una mera coincidencia.

16.3.12

METTACUENTO EN LA IMPRENTA

Fieles a lo que os prometimos, Mettacuento sacará a la calle sus cuatro primeros libros esta primavera. Hacer un libro es un largo y meticuloso proceso que requiere la conjunción de muchas voluntades y de varios oficios. El de imprimir es uno de los más fascinantes y queremos compartir con vosotros la emoción y el vértigo de nuestras primeras páginas, ya en la máquinas de la empresa IDENTIC, en Molins de Rei.




9.3.12

EL HACHA DEL CARNICERO, premiada por la Fundación Alberto Jiménez-Becerril

Con gran alegría os comunico que mi novela EL HACHA DEL CARNICERO acaba de ganar el premio del VI Certamen Creadores por la Libertad y la Paz de la Fundación Alberto Jiménez-Becerril. El premio incluye la publicación de la obra, así que espero que pronto podáis leerla.


 EL HACHA DEL CARNICERO es una novela corta que habla de violencia, de espejismos, de  heroísmo y tal vez de redención. Su protagonista, Aquilina Zapico, es un personaje que nace muriendo, actitud que define perfectamente su destino trágico y admirable. En torno suyo, cinco hombres comunes con una cualidad especial y una dolorosa contradicción; una situación, el terrorismo, y dos perspectivas antagónicas sobre él; unos días de amor que pasarán factura, un pacto secreto y un misterioso Subdelegado, perdido para siempre en el hastío del Poder. EL HACHA DEL CARNICERO, que toma su nombre del aforismo 74 del Tao Te Ching,[1] es una historia circular en su estructura como lo es en su tema. Refleja mi convicción de que la violencia sólo engendra más violencia. Y, técnicamente hablando, responde a mi deseo casi exasperado de concisión.


[1] Existe un poder encargado de dar muerte./ Matar en lugar de ese poder es/ como manejar el hacha en lugar del carnicero./ Quien así lo intente,/ cuide de no cortarse su propia mano. (Según la versión inglesa de Richard Wilhelm)

21.2.12

AHORA LA POLICÍA ESPAÑOLA PEGA A LOS NIÑOS

Las imágenes están ahí, así que no hay mucho más que decir.  La Generalitat valenciana no tiene dinero para calefacción en los colegios. Los niños y sus padres se manifiestan para protestar por ello. La policía les pega. Esta es la situación.


Y sin embargo, hay quien lo justifica. 
Qué vergüenza. 
Qué cobardes... 

9.2.12

GARZÓN. ¡Qué vergüenza!

¡¡¡QUÉ VERGÜENZA!!!  



No merece la pena decir más. Porque todo está ahí: la desfachatez, las apelaciones cínicas al Estado de Derecho, la alegría rabiosa de los que no saben ni perder ni ganar.


Sólo dos cosas por si alguien quiere reflexionar dentro de un tiempo, cuando las consecuencias de lo que estamos consintiendo sean ya insoportablemente dolorosas:
    La fiscalía solicitó la absolución del procesado.
  Se ha juzgado y condenado al juez que inició el proceso del caso Gürtel antes que a los propios imputados en él.


Había mucha prisa en quitarlo de en medio. 
Ganan los gánsters.
Corren malos tiempos.


2.2.12

NOTICIAS DE METTACUENTO. SEXTO CUENTO MORAL

"Yo creo que a veces se nos olvida que la vida en esta tierra es un regalo que nos han hecho sólo durante un tiempo. Y que ver el sol, oler las flores, escuchar música, comer, beber y acariciar y ser acariciados por los demás son cosas que forman parte de ese regalo, y sirven para que aprendamos a amar la vida de todas las maneras posibles..."  

Ya está colgado nuestro sexto cuento moral, ES PARA DISFRUTAR.

19.1.12

LEY SOPA

Ando últimamente muy ajena a este blog y a los demás, centrada, como es fácil observar, en el proyecto Mettacuento, amenazado, como todo lo demás, por la insaciable voracidad de las células malignas que intentan infectar  la Red, desactivando  una manera de hacer las cosas que deja al margen a los que quieren seguir ejerciendo un poder desconsiderado e ilegítimo de manera legal. No voy a argumentar (¡otra vez!) para marcar la diferencia entre los ladrones informáticos y las personas que queremos relacionarnos y compartir libremente en la Red lo que antes de que esta existiera  hacíamos de otras formas más lentas y costosas (para nosotros). Son cosas de sentido común que sólo pueden ser explicadas de otra manera por quien quiere ganar la partida jugando la baza del miedo y sólo pueden ser entendidas de ese modo por quienes están ya hechos a demasiadas sumisiones, la mayor parte de ellas, bastante rentables para ellos.

Todo esto lo dice mucho mejor que yo David Soler, que tiene un excelente blog dedicado al mundo 2.0 y cuyo artículo enlazo, ahora que todavía puedo, para el conocimiento y el disfrute de los que caigan por aquí.

12.1.12

NOTICIAS DE METTACUENTO




Pero ya era tarde. La sonrisa se contagiaba con mucha más facilidad con la que se contagió el miedo durante los largos años de infelicidad. Y hasta los que despotricaban de los «sonrientes» (así les llamaron pretendiendo burlarse) se preguntaban, al quedarse solos, por qué ellos no podrían gustar, aunque fuera unos segundos, de esa absurda, insensata, ilegal, envidiada felicidad. 


SÉPTIMA Y ÚLTIMA ENTREGA
 

5.1.12

NOTICIAS DE METTACUENTO





«¿Estás ahí?» dijo Guanita, pegando la boca a la puerta, y le pareció escuchar un lejano sonido de cascabeles. «¿Estás ahí?», repitió, y el sonido de cascabeles se hizo más claro…

EL TIEMPO EN QUE CALLARON LAS CAMPANAS

29.12.11

NOTICIAS DE METTACUENTO



«Sin embargo, yo voy a hablaros de Guanita Borondi tal y como primero Fiodor y luego los demás la conocimos hace ya cientos de años, cuando era una niña pequeña en un mundo que se había quedado sordo...»    

EL TIEMPO EN QUE CALLARON LAS CAMPANAS

22.12.11

EL TIEMPO EN QUE CALLARON LAS CAMPANAS. CUARTA ENTREGA.


«Por fin, un día, comenzaron a llegar campanas de todas partes. Llegaban en camiones, encerradas en cajas de madera, amordazados sus badajos con grandes paños de fieltro. Y con ellas llegaban, llorando, todos nuestros hermanos.»

 

CUARTA ENTREGA


15.12.11

NOTICIAS DE METTACUENTO

«No todas las guerras son sangrientas, pero no por eso son menos crueles. El Hombre Airado preparó la suya con calma y con implacable cuidado...» 


TERCERA ENTREGA
 

12.12.11

CUENTO MORAL DE DICIEMBRE

«No sé tú, yo a veces me preguntaba por qué las personas somos tan diferentes unas de otras. Y, sobre todo, por qué hay a quien las cosas le salen bien y hay a quien las cosas le salen mal...»



8.12.11

EL TIEMPO EN QUE CALLARON LAS CAMPANAS. SEGUNDA ENTREGA.



"El Hombre Airado se levantó presa de cólera y declaró desde ese momento la guerra a todo lo que desbordase el férreo control dentro del cual situaba su tranquilidad. Eso significa, queridos alumnos, que declaró la guerra a la espontaneidad, a lo imprevisto, a lo imperfecto, a lo irrepetible, a lo inasible, a lo tierno, a lo que no se puede someter. El Hombre Airado no lo sabía, pero al concentrar su frustración en las campanas estaba declarando la guerra a lo poco que quedaba de nuestro mundo..."    


SEGUNDA ENTREGA
 





http://www.mettacuento.comhttp://www.mettacuento.com/cfolletin.php?cod=2&ccod=19&idcap=1#Punto

1.12.11

METTACUENTO EN INVIERNO

"... Pero lo cierto es que cuando comenzó toda esta historia hacía ya demasiado tiempo que los hombres tenían siempre mucha prisa, mucha tristeza y mucho miedo..." 


Nuevo folletín de invierno. "El tiempo en que callaron las campanas"

10.11.11

NOTICIAS DE METTACUENTO

Después de la batalla incruenta de Fuenperdida, os invitamos a reflexionar sobre esta verdadera historia. Queda abierto un debate, en el que os invitamos a participar y a sugerir finales alternativos. Todo es posible. 



Algunos de vosotros, usuarios de windows, nos dijisteis que no podíais abrir los cuentos morales. Ya está solucionado, por lo que de nuevo está a vuestra disposición nuestro nuevo cuento moral TIENE PODER
 
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tomada de www.luisacuerda.blogspot.com.