
El sábado pasado pres

enté en Urueña "El chico de las cigüeñas", mi cuarto trabajo editado. La costumbre de presentar aquí viene de 2003, cuando llegué a vivir a lo que entonces llamé, y hoy sigo llamando, "el reino de Urueña". Entonces la Villa del Libro no existía, lo cual no éra óbice para que en el Ayuntamiento nos reuniéramos los vecinos y los amigos a celebrar el nacimiento de un nuevo libro. Luego nos íbamos al bar de Luis o al de Raquel o a la panera de la Cámara a tomar lo que se suele llamar "el refresco". Recordando ahora esos días de inocencia, siento nostalgia. Han pasado por aquí el tiempo y las cosas, la Villa del Libro, arrancada a su progenitor, usurpa el lugar que podría ocupar algo bien hecho y yo he dejado atrás mi época de concejal con la satisfacción de quien hizo lo que pudo y el alivio de quien se libera de un mundo de insidias que no entiende. Mis vecinos y el paisaje siguen siendo lo mejor de este lugar al que políticos y buscavidas quieren vestir de falsa seda en su propio provecho, incapaces de percibir la inmensa belleza de su esencia pura y dura; de su desnuda grandeza.

Por eso, celebrar en la librería Alejandría este nuevo trabajo me ha resultado especialmente grato. Porque Miguel Ángel Ortega y Enrique Alonso han acogido en ella mis libros con la independencia de criterio que distingue a quien tiene oficio de quien no lo tiene. Y porque, además de estar acompañada de ellos, conté con la querida presencia de Jorge Manrique, que por fin ha vuelto, libre de dolor y pisando fuerte, al lugar donde fueron sacrificados su talento y su capacidad de trabajo en aras de vanidades necrosadas. Así que, en este caso, no sólo hemos presentado un libro sino que, entre todos hemos ocupado nuestro espacio y hemos mostrado nuestra manera.



Aparte de eso, y como siempre, hubo el calor, el apoyo y la compañía que siempre he sentido en Urueña. Rodrigo Jarabo y Pedro pusieron música en vivo en uno de los callejones de la calle Lagares rodeados de los que iban llegando sentados en sillas plegables que luego arrastraron al interior de la librería. Por allí en medio estaba también un perrillo que suele ladrarme cuando voy a desayunar a la muralla, pero que en esta ocasión tenía un porte digno y circunspecto, muy similar al que he observado en algunos humanos en ciertos autodenominados actos culturales. No era el caso. Tanto mis amigos como las otras personas que pasaban por allí captaron que aquello era, más que ninguna otra cosa, una fiesta.

Una fiesta donde, por cierto, estaba presente la cultura, que sólo va a los sitios donde se divierte, por lo que suele estar ausente de bastantes lugares en los que se la invoca. Miguel Ángel, Enrique y Jorge hablaron de una manera tan poco convencional como brillante y a todos ellos les doy las gracias de corazón. La verdad es que a estas alturas no sé cómo acabará esta aventura sin pies ni cabeza que es la Villa del Libro. Pero, pase lo que pase, yo me quedaré siempre con la imagen de la librería Alejandría repleta de sonrisas, con las rosas que Dámaso esparció entre los libros y el incienso de Javier. Estaban abiertas las ventanas y por ellas asomaban los que se habían tenido que quedar fuera. En los dos viejos sofás nos sentábamos Jorge, Miguel Ángel, Enrique y yo. A mi lado, los dos pequeños grandes libros de Camino y un cesto de piedras perfectas que Miriam cogió para mí.

Se habló del libro y se recordaron, con ironía y sin amargura, unos tiempos difíciles que nos unieron. Pido perdón a quienes, tal vez, captasen que, tras ciertas referencias, había algo más que no sabían qué era; pero no se trataba de señalar con el dedo sino de celebrar el momento en el que la alegría supera cualquier obstáculo. Hubo, después, pastas de Piqui y Javi y vino
Solterius y
Volvoreta Probus . Y más abrazos, más dedicatorias y toda esa maravillosa confusión que se da cuando la gente se encuentra a gusto. Agradezco especialmente la presencia de Ranulfo, que llegó con el alta recién dada del hospital ("¿no te dije que vendría?") y de Aroa, a la que sus padres y abuela trajeron con sus diez días de vida y que se portó de maravilla. Y con ellos, agradezco la presencia de todos y cada uno de los que estuvieron y también los buenos deseos de quienes no pudieron acudir.
Al final, como en los tiempos en los que era concejal y había conciertos en la Plaza Mayor, los últimos que nos quedamos plegamos las sillas y continuamos la fiesta en casa. Así que, a eso de las tres y media de la mañana, di en pensar ante la luna en cuarto creciente como tantas otras noches felices, que, en realidad, lo esencial sigue ahí.
(Fotografías de Xoan González, Fernando Ballestero, Alicia Mozo, María Alfonso y José Miguel Machimbarrena. Muchas gracias a todos). Si alguna de las personas que han salido en ellas no desea verse en la Red, que por favor me lo diga aquí e inmediatamente suprimiré la foto.
7 comentarios:
Y yo que me alegro.
Perdón por la frivolité, pero ese vestido que llevas tiene exactamente el mismo estampado que una camisa que tengo de Massimo Dutti (que me la encontré en un container, por cierto, y que es muy fresquita). Muy guapa.
No hay frivolités cuando de ecos de sociedad se trata; por desgracia, yo no me encontré el vestido en un container sino en la propiamente dicha Massimo Dutti Woman, así que tuve que comprarlo para podérmelo llevar. También es muy fresquito. Cuando me canse de llevarlo podré hacer cortinas, que es otra de las cosas que me han comentado de él. Y si, la verdad es que no me queda mal, je, je... Muchas gracias, Martuqui.
UN placer, o dos. Yo también me siento guapa.
Parece que la presentación fue ¡todo un éxito! y qué bonitas las fotos. A mi tambien me ha gustado mucho ese vestido que llevas, te favorece mucho. Muchos besotes, M.
Gracias, Merche. Como llevo viviendo aquí siete años bastante intensos, he ido conociendo buena gente. Pero lo que el da el toque especial a estas presentaciones es "el reino de Urueña". A ver si vienes algún día y hablas de él en tu blog.
Un abrazo,
Hola Lucha!
Me alegro de que te gustase el blog, si quieres añademé al tuyo claro. Yo a ver si lo consigo y tambien te pongo de enlace..
Por cierto, ya hemos cotilleado las fotos de la presentación del libro! muy guapa!
un beso:
Alba.
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