Incluyo un enlace a un artículo de Ricardo Rodríguez acerca de la campaña de objeción fiscal. Más allá de cualquier otra consideración, me parece deslumbrante la lucidez y la independencia mental del autor a la hora de revisar unos planteamientos que provienen de grupos con los que comparte ideología. Por otra parte, aprovecho para salir al paso de un fenómeno que observo últimamente cuando alguien de izquierdas cuestiona el comportamiento de sus correligionarios. El fenómeno observado es, de un lado, la intensa ira de los cuestionados y, de otro, la complacencia del espectador de derechas, una especie de "por fin te has caído del guindo". Lo de la intensa ira es parte de la naturaleza humana en general y de la soberbia dogmática en particular. Lo de la complacencia podría deberse a una profunda e irrebatible convicción de estar en el buen camino. Ambas cosas me obligan a una puntualización a título personal: la independencia mental es, por desgracia, tan rara en estos tiempos, que se toma o bien como traición o bien como arrepentimiento. Nada más lejos de la realidad. La persona que cuestiona el comportamiento de sus correligionarios está sirviendo a su causa, sea la que sea, con una honradez y una limpieza de miras tan ejemplares que, si los airados y los complacientes fuesen capaces de ver un palmo más allá de sus narices, esa persona causaría la complacencia de los airados y la alarma de los complacientes. En todo caso, cualquiera que, como Ricardo Rodríguez, deje a un lado la comodidad de la tribu para explicar las cosas con inteligencia y honestidad merece el respeto de todos.
Bienvenidos. Cuaderno para compartir los artículos que publico, noticias de mis libros y sus críticas, entrevistas, presentaciones, enlaces de sitios que me gustan y ese tipo de cosas. Si queréis conocer a mi heterónimo, id al enlace "El perro en el tejado".
26.6.09
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
9 comentarios:
Sin ira alguna...
Tras leer el debate completo, el texto de Ricardo Rodríguez me parece largo y espeso pero no lúcido. En algunas cosas no apunta del todo mal pero en otras evidencia bastante desconocimiento con respecto al tema que critica.
Por otra parte las críticas fundamentales de Rodríguez no son nuevas y ya se llevan esgrimiendo desde hace años dentro del propio pacifismo.
Me llama la atención que tantos medios alternativos se hayan hecho eco de él, y que apenas haya sido contestado, lo que habla bien a las claras de la falta de implicación con su propio trabajo y la no mucha solvencia política a la hora de entender y entrar en diálogo sobre estas criticas por parte de la gente que está detrás de las campañas de objeción fiscal. También habla claro de regusto morboso de ciertos sectores de izquierda, que entendiendo bien o mal las críticas, se ponen muy contentos de ver criticados a sus vecinos, máxime si son los hippis pacifistas esos, a quien casi nunca critica nadie...
Ver réplicas y contrarréplicas al artículo de Rodríguez en Insumissia: http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article4214
Quiero dar las gracias a mi amiga Luisa por incluir en su blog mi artículo, aunque como en otras ocasiones exagere un poco las virtudes de lo que escribo.
También quiero agradecer el comentario anónimo anterior. Lamento no poder responder nada, dado que, aunque señala mi ignorancia sobre algunos puntos de la objeción fiscal, no indica exactamente cuáles son. No me hubiese venido nada mal la ilustración. Soy de las personas que agradecen siempre la luz que le ofrecen los que pueden enseñarle. Por cierto, mi texto iba sobre la objeción fiscal en general, no sólo sobre la objeción fiscal a los gastos militares, que es la más difundida en ciertos círculos pero no la única. Lo digo porque da la impresión de que ninguno de los que me ha contestado ha reparado en ello.
En cuanto a la cantidad de medios alternativos que se han hecho del artículo, tampoco veo yo que sea tan gran cosa. Colaboro con cierta asiduidad con Rebelión, La República y Kaos. Cualquiera que participe en ellos y los lea sabrá que basta hacer un envío a unos cuantos para que los textos se difundan por la capacidad de extensión de Internet. En cualquier caso, éste no es ni mucho menos uno de mis artículos más reproducidos.
Otra cosa es la respuesta. No es nada nuevo. Ya hace años, cuando personas de un grupo antimilitarista intentaron sacar a la luz el debate con una posición similar a la mía, más que respuesta se encontraron el vacío. Y esto, lo que hace pensar, es que no se anda muy sobrado de argumentos.
Ricardo Rodríguez
Los puntos del tema con respecto a los cuales se le cuestiona su conocimiento cabal están -creo- bien diseccionados en las réplicas existentes en el enlace propuesto más arriba.
Del mismo modo creo que desde el principio en ellas se toma buena nota de que la crítica se refiere a algo general. Por eso al menos dos veces se dice bien claro que se responde desde una concreción particular (si bien la mayoritaria) de esa práctica general.
Por último con respecto a lo que comenta sobre la falta de respuestas PÚBLICAS al artículo de personas "antimilitaristas" que en su día publicaron un texto con argumentos "de una posición similar" a la suya, dos cosas. En primer lugar comentarle que despues de leer ambos textos sólo encuentro coincidencias en un argumento o en dos a lo sumo. No así en el resto de lo expuesto por ambas partes. De hecho me parece interesada esa afirmación, y muy en la línea de algo parecido a "el enemigo de mi enemigo es mi amigo" (sea entendida la metáfora y no dé pie a entender que se sugieren polaridades).
En segundo lugar vuelve a ser gratuíto afirmar que si no se respondió públicamente a aque artículo fue por "falta de argumentos". De las respuestas recibidas a su propio artículo ud. debería deducir a poco que tuviera un mínimo de honestidad que -esté o no de acuerdo con ellos- argumentos no faltan. La insinuación que realiza después de lo debatido, me parece insidiosa y me hace dudar de su catadura moral y de su intención.
Buenas tardes.
UNO
Pedí que se me señalaran los extremos en los que demuestro ignorancia sobre la campaña de objeción fiscal a los gastos militares (o sobre cualquier otra campaña de objeción fiscal), entre otras cosas porque lo que se indica en las réplicas a mi artículo no me pareció que denotara ignorancia alguna.
Los más importantes señalamientos de ignorancia son dos:
1.- Se me achaca ignorancia de que la campaña de objeción fiscal a los gastos militares no persigue que se establezca la objeción fiscal como un derecho legal. FALSO. En uno de los modelos de carta dirigidos a responsables de administraciones de la Agencia Tributaria que publica en su página el colectivo Tortuga se solicita expresamente que en ejercicios sucesivos se incluya una casilla en la declaración con tal opción (en un texto en el que bien es cierto que se confunden "administradores" con "directores" de la Agencia Tributaria y "solicitud de devolución rápida" con "borrador").
2.- Se dice que no se promueve que, cuando la Agencia Tributaria reclame la cantidad no pagada, se recurra hasta el final con el consiguiente y más que probable incremento de coste para el "objetor". Se afirma que sólo se informa de que tal posibilidad existe. TAMBIÉN FALSO. En nota que promueve este año la objeción fiscal y publicada en Kaos en la Red, al decir que existe la posibilidad y que recurriendo hasta el final se logra mantener la expresión de la protesta, está claro que se está animando a que se haga tal cosa. Y no se especifican las consecuencias adversas de hacerlo.
Esperaba que al señalárseme en el primer comentario mis ignorancias habría algunas otras de trascendencia. Parece que no es así. A mí se me ocurren un montón de puntos en los que los promotores de la objeción demuestran no tener demasiada idea de cómo funciona la Agencia Tributaria de nuestro país ni de nuestro sistema fiscal, ni qué son los ingresos fiscales ni su relación con los gastos, ni cómo se arman los presupuestos públicos ni los efectos económicos y sociales de los diferentes impuestos. No son cosas de importancia menor en la creación de una sociedad democrática. Algunas cosas indiqué, pero preferí no regodearme en los errores como tales, sino discutir el trasfondo de lo que se propone, que es por lo visto lo que no se quiere discutir.
Ricardo Rodríguez
Y DOS Y ÚLTIMO
En cualquier caso, habría que advertir, para que nadie se asuste si piensa participar con libertad en el debate, que lo de la objeción fiscal es bastante más sencillo que el teorema de incompletitud de Gödell. No hace falta ser ingeniero aeronáutico para entenderlo. Basta con leerse con un poco de detenimiento un par de páginas web y reflexionar al respecto. Y la sencillez no es un defecto, sino todo lo contrario.
Por otra parte, resalté que mi texto iba sobre la objeción fiscal en general porque en este año se ha llevado adelante una campaña principal de objeción fiscal centrada en la crisis económica, dentro de las movilizaciones sociales contra las cumbres del G-20, en las que he participado personalmente. De forma especial se pretende denunciar la financiación pública de los bancos. En la primera réplica que se me dio daba la impresión de que no se entendían mis propuestas de lucha contra la especulación financiera. Se debían a que estaban más en este marco que en el estrictamente antimilitarista.
Aparte, claro, de la campaña de objeción fiscal que sectores de la Iglesia católica impulsan contra el derecho al aborto y que me temo que dispone de bastantes más medios que la antimilitarista.
Sobre las coincidencias de mis argumentos con los que ofrecieron hace dos años en otro artículo personas de un colectivo antimilitarista, he de decir que corro el riesgo de volverme loco. En la primera réplica se comienza reprochándome que repita los argumentos de entonces y ahora se me acusa de querer identificarme con ellos cuando no tienen nada que ver.
Sea como fuere, ha sido uno de los autores de aquel texto el que se ha dirigido a mí para hacerme ver la coincidencia. Nos conocemos, hemos estado juntos, hemos contrastado opiniones y creo que puedo decir por ambos que somos amigos (no por tener enemigos comunes; simplemente por ser amigos).
Para finalizar, antes de dudar de la honestidad de otra persona es conveniente conocerla mucho más que por el mero hecho de haber leído uno o dos artículos suyos (que por cierto jamás contuvieron insultos ni descalificaciones personales, como no las han contenido ninguna de las réplicas a mí que he leído, hasta ahora, cosa que agradezco). Ahora bien, poner en duda la honestidad y la catadura moral de otro escondiéndose tras el anonimato sí que deja la de quien lo hace por los suelos.
Dichas estas cosas y repitiendo mi agradecimiento tanto a Luisa Cuerda como a cuantos han discutido conmigo sin que los nervios les hayan hecho calentar la boca, creo que ya no tiene sentido continuar por mi parte con esta discusión salvo que se plantee en términos menos esquinados por los prejuicios de cada uno.
Un abrazo.
Ricardo Rodríguez
RESPUESTA PRIMERA.
Dado que sus argumentos me siguen resultando poco solventes entraré nuevamente en ellos:
1. Cuando se le reprocha desconocimiento con respecto a su afirmación de que la campaña de Objeción Fiscal al Gasto Militar NO persigue el reconocimiento legal de ese supuesto derecho, ud. niega categóricamente tal desmentido con la única prueba de que ha encontrado un texto concreto en una página antimilitarista que parece darle la razón. He leído la página sobre OFGM del colectivo Tortuga, al cual ud. cita, y que contiene la postura de este grupo sobre la campaña así como la propuesta que hacen de modelo de carta a las personas responsables de Hacienda. Salvo grave error de apreciación por mi parte, en lugar alguno encuentro las afirmaciones de las que ud. habla y sí otras en sentido justamente contrario. El enlace es el siguiente: http://www.grupotortuga.com/Campana-contra-el-Gasto-Militar
Verá; no dudo que entre la amplia producción escrita que existe en internet sobre la OFGM ud. expurgando expurgando logre encontrar alguna frase que parezca darle la razón. No obstante sucede que ud. no pertenece, según me parece entender, al movimiento social antimilitarista y yo sí. Y por cierto que conozco bien esta cuestión y he participado ampliamente en los debates estratégicos internos que se vienen sucediendo sobre este tema desde hace años. Cuando le digo que nuestro movimiento no persigue ese reconocimiento legal que ud. nos reprocha es porque tengo conocimiento de causa. Al contrario que ud. no necesito expurga alguna para documentar abrumadoramente mi afirmación. Basta darse una vuelta por las páginas web de los colectivos que promueven la campaña, entre ellos la del Grupo Tortuga, para comprobar cual es la postura de cada uno de ellos. En este caso sostengo que ud. está expresándose desde el desconocimiento, e incluso desde una manera de conversar y sostener las afirmaciones propias que a mi juicio busca tener razón a toda costa en detrimento de la verdad. Lamento que le moleste recibir críticas, pero ha de comprender que cuando se le mete a terceros el dedo en el ojo, y además actuando como elefante en cacharrería, lo menos que cabe esperar es que uno pueda ser criticado también a su vez.
2. En su punto dos, sobre si se anima o no a la gente que realiza la OFGM a que agote las vías legales hasta el final, vuelvo a encontrarme con la misma intención que me resulta poco honesta de argumentar. Ud. ha encontrado un texto concreto al cual se agarra con uñas y dientes para tener razón. La nota de Kaosenlared en la que se apoya no es más que uno de los numerosos documentos para difundir la campaña que existen en Internet. Además, como bien se le respondió anteriormente, ni siquiera anima a nadie a recurrir, sólo comenta que tal posibilidad existe. Afirmar como ud. hace que “está claro que se está animando a que se haga tal cosa” no es más que una interpretación completamente subjetiva que ud. realiza. Nuevamente invoco mi conocimiento de primera mano para decirle que esto no es así, y que desde hace años la mayoría de colectivos antimilitaristas animan a las personas objetoras a entender esta posibilidad de forma realista y a no entrar en complicaciones extras si no hay garantías de que vaya a existir una rentabilidad política. En contestaciones anteriores ya le han sugerido la lectura del artículo del colectivo tortuga que he enlazado antes. En dicho artículo esta cuestión queda más que clara. Aunque, y me volverá a disculpar la crítica, ud. me está dando la impresión a lo largo de estas conversaciones de que solo lee, o da por leídas aquellas cosas que le interesan y las demás las obvia.
RESPUESTA SEGUNDA
3. No acabo de entender su insistencia en señalar que su crítica se refería a diferentes formas de practicar la Objeción de Conciencia (contra la financiación pública a la banca, la de la Iglesia Católica contra el aborto). Si lo que quiere señalar nombrando tales cosas es que sus críticas a la objeción de conciencia han de entenderse como argumentos individualizados y aplicables o no a cada una de estas modalidades de objeción, pues me parece bien, pero en ese caso debió ud. distinguir que argumentos afectaban a cada una de ellas. Tal como ud. se viene expresando da la impresión de que ud. no encuentra diferencia alguna entre la objeción al gasto militar que promueve el movimiento antimilitarista y la objeción al derecho de las mujeres a abortar que promueven los curas. En cualquier caso entiendo que todas las críticas que ha recibido hasta ahora sí dejan claro que tratan de defender las OFGM y no entran a valorar el resto de campañas que utilizan similar nomenclatura.
4. Con respecto a lo que dice de las dos personas antimilitaristas que escribieron un texto hace un par de años, permítame que le saque del laberinto: En respuestas anteriores alguien sugirió que algunos de sus argumentos repetían a aquellos, tal como comenta. En mi anterior comentario yo le decía que solo encuentro tal coincidencia en uno o dos de los argumentos. No veo la contradicción entre lo que se le dijo anteriormente y lo que se le dice ahora. Hay cosas en las que ud. coincide con los señores Toribio y Escalante y otras cosas que parecen ser cosecha propia suya, al menos en cuanto a esgrimirlas de forma pública. Por cierto, que a pesar de alguna divergencia también le puedo decir que estas dos personas son admiradas y valoradas por una gran parte de los grupos antimilitaristas y pacifistas entre los que yo me muevo. Al hablar de amigos y enemigos estaba expresando una metáfora que pudiera definir mejor ciertas formas de debatir. Ya veo que no ha sido afortunada y ha inducido más a confusión que a otra cosa.
RESPUESTA TERCERA
5. Y ya entrando en los últimos párrafos en los que se duele de que se dude de su honestidad e intención, así como de que yo no me identifique y tal, pues le comento varias cosas. En primer lugar, tomándome la molestia de leer toda la conversación, desde Rebelión hasta aquí, pasando por la página antimilitaristas.org, no leo nada que me parezca contener insultos. Sí veo opiniones claras y frontales que valoran actitudes, lo cual me parece completamente legítimo. Y por cierto que las veo por ambas partes. Aunque todos/as somos subjetivos y nos es más fácil notar la capacidad de ofender de un comentario que se nos hace, que notarla en el nuestro propio. Ud. también realiza insinuaciones, valoraciones personales y juicios de valor que pueden resultar ofensivos; quizá no se da cuenta, pero lo hace. En segundo lugar si no me identifico es porque mis razones tengo y no creo que haya ninguna obligación ni necesidad de hacerlo, además de que –y se lo aclaro- ud. y yo no nos conocemos de nada. Aprovecho lo oportuno del ejemplo para hacerle demostración del carácter ofensivo de algunas de sus afirmaciones, del que no parece estar dándose cuenta: Usted afirma en forma categórica (sin ni siquiera expresarlo en forma de duda) que mi catadura moral está “por los suelos” por la única razón de que me expreso (críticamente) con la posibilidad anónima que me ofrece esta página.
6. Y añadiré una última cuestión. A lo largo de estas conversaciones, y especialmente en la página antimilitaristas.org, de la que le copio el enlace: http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article4214 se le han formulado algunas objeciones y réplicas a varias de sus afirmaciones, quedando una gran parte de ellas sin respuesta por su parte. De hecho, o no se ha enterado de su existencia o no se ha molestado en entrar en la página antimilitaristas.org para poder contrastar sus opiniones con algunas de las personas que tan frontalmente critica cuestionando su trabajo y su esfuerzo. Quiero pensar que su ausencia en esta “arena” se ha debido al desconocimiento porque si fuera lo contrario ya se puede ud. imaginar la opinión que puede merecer.
Buenas noches.
ÚLTIMA RESPUESTA
1.- En la página de Alternativa Antimilitarista MOC (http://www.pce.es/leon/Objfiscal.htm), en la página del PCE (http://www.pce.es/leon/Objfiscal.htm) y en otras (ahora no encuentro el enlace con Tortuga que hallé entrando por la página del PCE, pero ahí lo vi por primera vez) se recogen dos modelos de carta a "directores" (sic) de la Agencia Tributaria. En ambas cartas aparece este párrafo: "Teniendo en cuenta que el derecho a la libertad de conciencia es un derecho superior a cualquier reglamentación sobre impuestos, reclamo que en próximas campañas del IRPF se incluya en los impresos un apartado para permitir a todas las personas manifestar su rechazo del gasto militar".
Que se incluya un apartado en los impresos, pues. La primera página es la información de la objeción fiscal que publica nodo50, que en movimientos alternativos sabrá que no es un enlace cualquiera ni marginal ni perdido. No hay que rebuscar mucho, por tanto. Y tanto Alternativa Antimilitarista MOC como la federación de León del PCE forman parte de las organizaciones de las campañas de objeción fiscal a los gastos militares, salvo que usted me confirme que los han expulsado.
2.- Afirmar que si se dice que existe la posibilidad de recurrir hasta el final logrando con ello mantener la expresión de la protesta no es animar a que se haga es una forma de interpretar las cosas, desde luego. Pero me parece que bastante frágil, como mínimo.
3.- Es la enésima vez que se me recuerda que me he metido en algo en lo que no me llamaban, porque no estoy inscrito "oficialmente" en el movimiento antimilitarista y desconozco las claves de los iniciados. De ahí venía mi broma en el mensaje anterior sobre las complejidades alucinantes de la objeción fiscal que se exhiben. Algunos de ustedes empiezan a dar la sensación de grupo hermético. A pesar de lo cual, seguiré opinando acerca de lo que me dé la real gana, sin pedir permiso a nadie para hacerlo.
4.- Continúa usted sin entender mi insistencia en el carácter general de mi artículo. Intenté abrir un debate sobre los efectos a mi juicio nocivos de las campañas de objeción fiscal en la posibilidad de luchar por un sistema tributario progresivo y socialmente justo. Los impuestos tienen efectos económicos y generan o suprimen desigualdades e injusticias por sí mismos, incluso desvinculados de los gastos. De otra parte, uno tiene que definir si es partidario de la participación colectiva de la ciudadanía en la elaboración de los presupuestos o que estos se determinen por partes, individualmente, por cada ciudadano con su parte de impuestos. Son asuntos que a algunos nos importan y que a ustedes parecen traerles sin cuidado.
5.- Por último, y para que ya no quede ninguna duda: Me traen sin cuidado sus motivos para mantener el anonimato. Lo que le decía antes no era una indirecta: creo firmemente que cuestionar la honestidad y la catadura moral de otro de manera anónima es indecente. Le repito: INDECENTE. Cuando se hacen alusiones personales, se hacen con nombres y apellidos. Y no me repita algo que he dicho yo. Afirmé que en las réplicas que se me habían dado nunca se dijo nada ofensivo, y lo agradecí. Al hablar de ofensas me refería en exclusiva a usted.
6.- Dicho todo lo anterior, ya definitivamente, no tengo nada más que discutir con usted. No creo que se lo merezca.
Publicar un comentario en la entrada