Bienvenidos. Cuaderno para compartir los artículos que publico, noticias de mis libros y sus críticas, entrevistas, presentaciones, enlaces de sitios que me gustan y ese tipo de cosas. Si queréis conocer a mi heterónimo, id al enlace "El perro en el tejado".

11.3.09

SALVAR A GAIA

Luisa Cuerda

Hay en Tarragona un río truncado. No es, como los otros ríos, un curso de agua que desemboca en un curso mayor, para, haciendo camino, acabar en el mar. El río Gaià, que recorre las comarcas de Tarragona desde su nacimiento en Conca de Barberà, se queda parado y muerto, a once kilómetros de su antigua desembocadura, en un embalse que la empresa REPSOL hizo el año 1975 para abastecer de agua su industria petroquímica de Morell. Se han hecho muchas cosas así en toda España porque, durante muchos años, los encargados de diseñar el progreso de un país que despertaba de un sopor de décadas eran tan arrogantes como lo son esos hijos de padres analfabetos que creen que por haber leído cuatro libros están por encima del sentido común atesorado a lo largo de una vida. Los seres humanos, hablando en general, pensamos antes en nuestro provecho personal que en nuestra responsabilidad como habitantes de nuestro planeta. Los ingenieros, químicos, abogados, políticos y demás responsables que durante años han desviado el curso de los ríos o lo han detenido; que han plantado sin ton ni son guiados por modas o imitando lo que se hacía en países con otro ecosistema; que han hecho la vista gorda ante disparates contra el medio ambiente para ganar el sobresueldo del soborno han creído, unos con la buena fe que da la ignorancia y otros con la mala fe que da la ambición, que el planeta (tan grande y tan antiguo) podría soportar eso y más. Al fin y al cabo, sigue habiendo preciosos lugares donde pasar las vacaciones mientras otros se convierten en basureros, cementerios nucleares o generadores de polución ambiental. Palabras que ya forman parte del idioma y se usan mucho en la rutina de las campañas electorales, o en los juegos ideológicos de salón. Palabras a las que se suben unos y otros para tomar postura y, a veces, para, cabalgando sobre ellas, hacer carrera. Se diría que el medioambiente es cosa de profesionales o de “comprometidos”, algo que no va con el ciudadano común.
Sin embargo, nuestro planeta es un sistema cerrado. Y esto quiere decir que si no se le permite regenerarse a un ritmo igual o superior que aquel al que lo degeneramos entrará en colapso y actuará con urgencia para eliminar la causa de la degeneración. Y la causa de su degeneración actual es la especie humana. Es algo tan sencillo y tan fácil de entender que, una vez escuchado, no se olvida nunca. Por eso no es de extrañar que los insensatos que se han apoderado del control a causa de nuestra apatía lo embrollen todo para arañar un poco más para ellos y su forma de vida mientras dure. Eso también es sencillo y fácil de entender. Se llama insolidaridad y en los tiempos hacia los que nos dirigimos constituye una falta inadmisible.
Decía que el Gaià, que hace ya unos cien años se rebeló contra el intento de hacer de él un río industrial inundando el pueblo de Pont d’Armentera, está hoy estancado y muerto a los pies de REPSOL. Y que su cuenca y su paisaje se resienten y que hay una plataforma -Salvem el Gaià- que intenta poner fin a este estado de cosas consiguiendo con muchísimo esfuerzo algunos débiles resultados.
Cuatro años después de que REPSOL le cerrase el paso al Gaià, James Lovelock publicó una hipótesis según la cual nuestro planeta constituye un sistema que se autorregula en busca de equilibrio, una especie de organismo donde todo está relacionado, de modo que lo que se haga, correcta o erróneamente, en un punto repercute antes o después, de una u otra manera, en la totalidad. Lovelock, que era químico y había trabajado en la NASA, comentó su hipótesis con su amigo William Golding, que todavía no había ganado el Premio Nobel de Literatura pero ya había escrito “El señor de las moscas”, una novela acerca de la capacidad de destrucción, pero también de bondad del ser humano. Golding le propuso que bautizase su hipótesis con el nombre de la diosa griega de la Tierra: Gaia. La hipótesis de Gaia, por sí sola, es suficiente argumento para que dejemos de dividir el mundo en lugares maravillosos y estercoleros inevitables. Las particulares características del ser humano hacen que nuestro paso por la tierra sea más dañino que el de cualquier otra especie. Pero nuestra inteligencia es capaz de minimizar esos daños y acabar incluso anulándolos. Sólo hace falta asumir de una vez por todas que, a despecho de las ridículas diferencias que marcamos entre nosotros para sentirnos más seguros, estamos todos en el mismo barco.
A Gaia y a Gaià les separa un acento. Poca cosa más, porque cuando se actúa localmente, por pequeño que sea el logro, se está beneficiando a la globalidad. Como ciudadanos comunes tenemos poco poder, pero ese lo tenemos y debemos usarlo. Así que salvar al Gaià es también, desde nuestro pequeño poder de ciudadanos comunes, salvar a Gaia. Y al sarvarla, nos salvamos.

8 comentarios:

Aaoiue dijo...

Uf. Me acuerdo de cuando se incendió La Nou de Gaià.
*
Esta mañana atravesé la plaza Bacardí y sobre la mesa de ping-pong había rocío. En ese preciso momento tocaban en las campanas de San Juan de Horta las siete. Mojé mi mano en el roció y me santigüé, porque el agua es bendita (la de las mesas de ping-pong, la de las botellas de agua Fiji estupendísimas y la de las lágrimas que se vierten y caen en barbecho).
Y eso que a mí también me gusta el vino.

Silveri Garrell dijo...

Pues me has dado una buena sorpresa hoy con el rio Gaiá (Gayá en castellano). Soy nacido en un pueblo de sus riberas muy cerca de Pont de Armentera que nombras. De pequeño me he bañado en el rio Gayá y nos bebíamos tambien sus aguas cuando teníamos sed, aguas cristalinas entonces en los años 50-60. Tambien se podía pescar con anzuelo y con redes y recuerdo el rico sabor de las truchas cuando nos las comíamos despues de freirlas a la sartén. Uno de los mejores recuerdos de mi niñez es precisamente este rio en donde los veranos lo frecuentábamos en los tiempos de la postguerra. Gracias por el artículo sobre el Gayá, me has llevado gratos recuerdos.

Luisa Cuerda dijo...

Me alegro mucho, Silveri, al menos tú y los de tu generación habéis disfrurado de ese río. Ojalá dentro de poco puedan disfrutarlo más niños.

Un abrazo,

José María dijo...

Sobre Gaia (no el río):
Gaia parece un movimiento religioso panteista bastante ridículo y tópico. Tiene hasta resortes de culpabilidad para exigir sumisión. Nosotros somos los malos que corrompen el mundo; Dios está en las lechugas y las hormigas, y nos castigará por nuestra avaricia desordenada.
Si algo sabemos de la vida es que se desarrolla en competencia, por selección natural y adaptación al medio, con frecuentes extinciones casi masivas de especies que luchan entre ellas por los nichos ecológicos. Así ha sido siempre.
La conducta natural es depredar el medio ¿por qué iba Gaia a reprochárnoslo? En realidad somos una especie estupenda, si lo ves desde el punto de vista del trigo, el arroz o las vacas, que se han extendido gracias a nosotros por todo el planeta de un modo que no habrían podido soñar (si el trigo sueña).
¿O es que para Gaia es más valioso un lince ibérico que una vaca frisona? No parece que Gaia haya demostrado nunca piedad o sentimentalismo hacia sus especies.
En todo caso es una teoría inquietante. Da mucho que pensar. Escoges muy bien los temas, Luisa.
Para terminar te contaré algo divertido: Lovelock ha sido excomulgado por los que le glorificaban: se le ha ocurrido defender la energía nuclear como opción más barata, ecológica y sostenible para el planeta.
Qué cosas.
Menudo rollo que te he soltado. Me dan ganas de borrarlo todo menos la frase "si el trigo sueña".
Besos

Luisa Cuerda dijo...

Lo de lovelock es paradigmático de cómo un librepensador se ve abocado, antes o después, a ser llamado ·"traidor" por los que se limitan a seguir consignas. Lo divertido es cuando esas consignas tienen su origen en las ideas originales del propio librepensador. Pero de eso hay ejemplos numerosísimos, de hecho casi todos los que han aportado ideas originales han sido expulsados de ellas por los que las han usado para su propio provecho. C'est la vie... Yo, que firmaría ahora mismo para que no se pongan más nucleares, no lo haría porque me parezca un mala opción sino porque no me fío un pelo de que se sigan correctamente las medidas de seguridad requeridas. Y la chapuza nacional, esa que se da por hecha como si tuviera gracia, tendría en este caso proporciones dramáticas.

Aparte de eso, yo creo que sobre la hipótesis de Gaia se han hecho muchas interpretaciones erróneas, entre ellas confundir un sistema que se autorregula en busca de equilibrio con que Gaia sea una persona con sentimientos, fobias o venganzas. Pero de eso no tiene la culpa Lovelock, que lo ha dejado claro muchas veces, sino sus intérpretes.

El trigo sueña. Seguro. Y las vacas frisonas. Sueñan con Lovelock, me lo han dicho.

No me has soltado ningún rollo, ha sido un palcer. Un beso.

Anónimo dijo...

Hasta donde recuerdo y pude entender del "polémico" libro de James Lovelock "La venganza de la Tierra", no es del todo exacto que afirme sin más que la energía nuclear deba ser usada como energía ecológica y limpia para sustituir los combustibles fósiles.
Me parece que la conclusión era más bien que ya resulta inevitable una gran catástrofe planetaria. Una especie de reserva humana recluida en las zonas árticas, podría sobrevivir, considera él, por medio de la energía nuclear. Eso es una cosa, y otra muy distinta plantearse la energía nuclear como alternativa para el sostenimiento de la humanidad actual.
Él lo dice con claridad en una entrevista publicada por El País en mayo de 2006: “Lo fundamental es conservar nuestra civilización, de la misma manera que la civilización romana se conservó en los monasterios durante la época oscura. Sin duda, vendrá una nueva época oscura, y los supervivientes necesitan una fuente de energía. Y, por ahora, la única fuente suficiente que puede proporcionar electricidad y alimentos y calor a los supervivientes en su retiro ártico es la energía nuclear...”
Si uno lleva esta idea hasta sus últimas consecuencias, lo que habría que defender no es la construcción de centrales nucleares en España, sino en Finlandia o Noruega, por ejemplo.
Por otra parte, Lovelock, como reconoce en su libro, viene defendiendo la energía nuclear desde los años 70. No es ninguna novedad. Otra cosa es el uso que de sus declaraciones quiera hacer el lobby mediático que hace campaña en favor de las nucleares.
Por mi parte, leo a Lovelock con provecho, lo que necesariamente no me lleva a estar de acuerdo con todo lo que diga. Si alguna vez cambia de opinión, puede acertar al hacerlo o equivocarse en la opinión nueva. No creo que sea un traidor, pero tampoco creo que sea imprescindible estar de acuerdo con su juicio con las nucleares para pensar con libertad.
De cualquier manera, ni soy tan pesimista como él -me da la sensación de que lo da casi todo por perdido- ni me parece que de la teoría de la evolución se derive por fuerza que uno deba permitir que desaparezcan especies sin hacer nada por evitarlo. Formamos parte de la Tierra, podemos seguir actuando como siempre, pero decidir cambiar también es una opción. Podemos seguir calentándonos la cabeza con la búsqueda de energías alternativas, pero si no completamos la búsqueda con formas de consumo menos depredador, puede que cuanto hagamos sea inútil; tal vez el problema es que no existe ninguna alternativa energética para mantener nuestra civilización con su actual nivel de consumo.
En fin, que una cosa es la selección natural, y otra el "fatum", que de científico tenía muy poco.
Un abrazo
Ricardo

Anónimo dijo...

Por cierto. Un cálculo sobre las posibilidades de sustitución de los combustibles fósiles por la energía nuclear para el 2030. Extraído de “Energía nuclear, ¿agonía o resurrección?”, de Marcel Coderch. Por si sirve:
“Sustituir todos los combustibles fósiles empleados en la generación eléctrica para el 2030 requeriría construir unos 4.700 reactores de 1 GWe, es decir, un reactor cada dos días durante los próximos 25 años. Habría que incrementar la extracción de uranio de las 45 kt/año actuales a más de 700 kt/año y en 60 años supondría consumir más de 40 millones de toneladas de uranio, cuando las reservas localizadas son sólo de 3,2 millones y las hipotéticas y especulativas no llegan a otros 11 millones de toneladas”.
Ricardo

Luisa Cuerda dijo...

Sirve, Ricardo, ya lo creo. Muchas gracias por tu aprotación, que., como siempre, es medida y documentada.

Totalmente de acuerdo en cuanto a lo de reducir el consumo, esa gran trampa que tanto nos ha debilitado. Por esta razón y por muchísimas otras.

Un abrazo,