SÍSIFO
Luisa Cuerda
A ver si lo he entendido: el gobierno de España, en un alarde de impericia que roza la culpa, ha respaldado a los bancos con dinero público para que estos, a su vez, simplifiquen la concesión de créditos y los ciudadanos puedan capear este primer envite de la crisis. Pero los bancos, como era de esperar, se han quedado con el dinero para cubrir el pozo sin fondo que su imprudencia ha generado. Vamos a verlo de otro modo: el sistema capitalista actual necesita, para sobrevivir, que el ciudadano consuma; para lo cual, los bancos prestan alegremente dinero al ciudadano, originando fondos “basura” que se pasan unos a otros hasta que todo el asunto les estalla en la cara y ellos se ocultan tras la etiqueta de crisis financiera. Entonces el Gobierno hace que se lo cree y respalda a los bancos “para que los ciudadanos no dejen de consumir”, con lo que los bancos ganan un poco más de poder y el ciudadano lo pierde. Es decir, el consumo ha pasado de ser una opción a ser una obligación impuesta para el beneficio de un sistema que ya no nos sirve, porque cada vez esclaviza a más personas para beneficiar exclusivamente a los dueños del dinero y a los gobiernos que los sirven poniendo al lobo a cuidar de las ovejas.
Luisa Cuerda
A ver si lo he entendido: el gobierno de España, en un alarde de impericia que roza la culpa, ha respaldado a los bancos con dinero público para que estos, a su vez, simplifiquen la concesión de créditos y los ciudadanos puedan capear este primer envite de la crisis. Pero los bancos, como era de esperar, se han quedado con el dinero para cubrir el pozo sin fondo que su imprudencia ha generado. Vamos a verlo de otro modo: el sistema capitalista actual necesita, para sobrevivir, que el ciudadano consuma; para lo cual, los bancos prestan alegremente dinero al ciudadano, originando fondos “basura” que se pasan unos a otros hasta que todo el asunto les estalla en la cara y ellos se ocultan tras la etiqueta de crisis financiera. Entonces el Gobierno hace que se lo cree y respalda a los bancos “para que los ciudadanos no dejen de consumir”, con lo que los bancos ganan un poco más de poder y el ciudadano lo pierde. Es decir, el consumo ha pasado de ser una opción a ser una obligación impuesta para el beneficio de un sistema que ya no nos sirve, porque cada vez esclaviza a más personas para beneficiar exclusivamente a los dueños del dinero y a los gobiernos que los sirven poniendo al lobo a cuidar de las ovejas.
Sísifo, rey de Éfira, fue condenado por los dioses, que son así, a perder la vista y a empujar montaña arriba, indefinidamente, una enorme piedra que, al llegar a la cima, caía vez tras vez al abismo. El castigo proporcionó a Sísifo un cuerpo de escándalo y un embrutecimiento crónico. Me pregunto qué hubiera pasado si Sísifo hubiera recuperado por un instante un atisbo de la visión perdida. Y me gusta imaginarlo en lo alto del monte, contemplando la caída de la roca y gritándoles a los dioses: “¡Ahí queda eso!”, un segundo antes de tomar el camino de la libertad, silbando y con las manos en los bolsillos de su mitológico tanga.
5 comentarios:
Lo que me remataba de la mitología era cuando los dioses se contradecían entre ellos, como por ejemplo Hera y Zeus (cuando ella le quita la visión a Tiresias pero Zeus le concede a cambio la videncia) siguiendo una ley de las compensaciones por la cual una no sabe si es peor el remedio o la enfermedad.
No sé qué va a ser de nosotros y creo que ni Tiresias en toda su gloria lo sabría. A veces pienso que escribir es todo lo contrario a lo que hacía Sísifo condenado, pero también tiene su propia condena.
En fín, te mando un beso porque es todo lo que tengo.
Por cierto, me pido (en mi atrevimiento) un "Dando cuerda" sobre Montesquieu (el de la separación de poderes, no el del champán).
Haremos lo que podamos, Martuqui.
Otro beso,
Querida mía:
Sísifo era un avaricioso hijo de puta que asesinaba a los infelices viajeros, lo que va en contra del turismo rural y por tanto es yuyu en Castilla y León. Además engañó a los dioses y escapó del infierno con la artimaña de que su mujer no le había encargado unas misas (bueno, unos ritos funerarios de su época), lo que le hace aún más digno de reprobación: hubo que devolverle por la fuerza al reino de los muertos, con el trastorno burocrático y jurídico que eso supone (ahí tienes a la pobre Eluana, por ejemplo). En definitiva, que si los dioses le condenaron a lo de la piedra se lo tenía más que merecido (yo es que estoy de parte de los dioses, ya sabes). Tus alusiones a su físico escultural y a los bolsillos de su tanga son sexistas, pero no lo tendré en cuenta, que estamos en crisis y un poco de sexo no viene mal.
Te adora, como siempre
Jose
Querido Jose: Sé lo que se rumorea acerca de Sísifo, pero no me lo acabo de creer del todo, porque suelo poner en cuestión la versión oficial. Otros dicen que el castigo vino dado por querer proporcionar a los hombres ciertas tecnologías que los dioses querían sólo para ellos, como también hicieron Tántalo, Prometeo, Eva y algunos crédulos del I+D aquí en CYL, con las consecuencias que todos sabemos. Por otra parte, ser astuto frente al poder absoluto (y el de los dioses lo es, razón por la que te alabo el estar de su parte) es lo mínimo, ¿no?
El comentario acerca del pedazo de cuerpo que Sísifo mostró a Tiziano a von Stuck y a otros de los que Google no me informa no es sexista sino anatómico-descriptivo y no tan admirativo como incrédulo, ya que tengo comprobado que en la vida real los hombres que arrastran piedras (y los que no las arrastran) no se parecen ni por asomo a Sísifo. Lo del tanga tampoco lo considero sexista ya que es una prenda que usamos tanto los de un género como los de otro. Sí es cierto que su uso suele acompañar (o al menos el buen gusto así lo requiere) a cuerpos (de ellos o de ellas) más esculturales que fofos. Tal vez por eso puede tener para alguien reminiscencias sexuales... pero de eso no me hago responsable...
Un fuerte abrazo y gracias por alegrarme con tu comentario el tedioso trabajo que intento hacer esta tarde.
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